• Quienes Somos
  • Nuestros Valores
  • Prensa y RTV
  • Emisora
  • DONAR
  • Contacto

Noticias Camino

Los peligros del Camino de Santiago

Radio Camino de Santiago 19 octubre, 2022


Fondo

¡DESCARGA NUESTRA APP GRATUITA!



Hacer el Camino de Santiago en la Edad Media suponía todo un reto. Aunque era un itinerario profundamente religioso, casi fraternal, estaba plagado de dificultades que los peregrinos debían superar como si fuera una carrera de obstáculos. El caminante no sólo debía llegar a el sepulcro del Apóstol, sino que además había de ser capaz de volver a su localidad de origen para contar sus hazañas y recibir los elogios de sus paisanos. Elogios sinceros y agradecidos, pues en algunos lugares, como en Eslovaquia, se eximía al peregrino de pagar impuestos el resto de su vida si acreditaba haber hecho el Camino tres veces.

Esta aventura suponía para el romero tener que abandonar a sus familiares durante meses, incluso años. El peregrino debía, asimismo, hacer frente a enfermedades, timos, hurtos y abusos de todo tipo, además de tener que soportar piojos y chinches, perros de malas pulgas, temperaturas extremas, malos caminos y peor calzado e infinidad de calamidades, todo ello a través de regiones y lugares cuya lengua a menudo ignoraba. El monje franco Aymeric Picaud dejó escrito en el Códice calixtino, el célebre manuscrito del siglo XII, los peligros que acechaban a los peregrinos. Advertía de los ríos de malas aguas, de los molestos tábanos, de los barqueros aprovechados y de las gentes feroces y malvadas.

A partir del siglo XII, cuando los reinos cristianos consiguieron desplazar a los musulmanes hacia los valles del Tajo y el Guadiana, la vía francesa del Camino –desde San Juan Pie de Puerto y Roncesvalles hasta Santiago de Compostela– se convirtió en el itinerario más utilizado por los romeros. En la localidad francesa de Ostabat coincidían peregrinos bretones, flamencos, gascones, hanseáticos o francos que habían salido de sus tierras hacía meses. En San Juan Pie de Puerto reponían fuerzas para ascender hacia el puerto de Ibañeta, ya en tierras del reino de Navarra, y hacer un alto en Roncesvalles.

La mala señalización en el Camino era uno de los problemas más preocupantes, especialmente en los puertos de montaña, donde la nieve borraba senderos y marcas. Lo normal era indicar el itinerario con estacas o palos clavados junto a la ruta, pero para ello había que conservarlos, y sólo había personal cerca de los hospitales y albergues.

LEER MÁS…

FUENTE: NATIONALGEOGRAFHIC


Pincha en el icono del mundo y elige tu idioma para escuchar la publicación.

Etiquetado como:.

Publicación anterior